viernes, 16 de marzo de 2018

El cura Gutiérrez, más cerca del banquillo de los acusados

LA ELEVACIÓN A JUICIO DE LA CAUSA ES INMINENTE

El juez Carlos Moreno rechazó la oposición a la elevación a juicio por una causa de abuso sexual

El cura Gutiérrez, más cerca del banquillo de los acusados
Hace poco más de dos años, la madre de una adolescente se animó a denunciar a un sacerdote en Belén. Acusó a Juan de Dios Gutiérrez, quien entonces tenía 28 años, de haber abusado sexualmente de su hija de 16 años. El cura fue imputado por el delito de “abuso sexual con acceso carnal agravado por ser ministro de un culto religioso”. El debate oral contra el cura Gutiérrez es inminente. En diciembre tuvo una elevación pero la defensa del sacerdote se opuso, en febrero pasado. El martes, el juez de Control de Garantías de la Tercera Circunscripción Judicial, Carlos Moreno, rechazó este planteo y elevó la causa a la Cámara de Sentencia en lo Criminal que por turno corresponda. El juicio está a un paso.
El magistrado de Belén fundamentó que entre los elementos probatorios había más de 8.000 mensajes entre el sacerdote y la adolescente, que tras las pericias –la clave de esta investigación- se convirtieron en prueba material contundente del abuso. Tales mensajes eran en ‘tono amoroso’ y los intercambiaban por las redes sociales, como Facebook, o por celular. El juez entendió, tras analizar los informes psicológicos y psiquiátricos, que Gutiérrez tiene el perfil de “un manipulador que confundió a la chica en esta historia en que él es el papá y ella la hija”. Se podía entrever un juego perverso.
En la fundamentación, se explica que el cura “hacía un juego para superar los preceptos religiosos y prejuicios de él. A pesar de eso, él la manipuló y se aprovechó. La confundió a la chica porque es un hombre mucho mayor que ella. En ese momento tenía 28 años y ella 16”. Los informes describieron a Gutiérrez como un “manipulador al punto de destruir la subjetividad del otro”. Para el magistrado, por este motivo el acusado pudo lograr su cometido. En paralelo a esta situación, la chica se encontraba en una situación de vulneración, por cuestiones cercanas a ella.
Defensa
Dada su condición de religioso y hombre de la Iglesia católica, Moreno agravó la imputación. No obstante, la defensa, representada por el abogado Guillermo Narváez, alegó que se trató de una relación consentida porque, por octubre de 2015, la adolescente tenía 16 años y podía consentir. El defensor insistió en los mensajes en ‘tono amoroso’, como si fuera un juego entre dos personas enamoradas pero, a la vez, puso énfasis en que no hubo violación porque se nota un enamoramiento mutuo.
“Ella fue llevada a esa relación en base a una manipulación, que él era el papá y ella era la hija. Su propia condición de sacerdote también prohibía esta relación. Los informes son muy graves: él es muy manipulador y ella estaba muy vulnerable y quedó muy mal por esta relación”, argumentó.
Las consecuencias, para Moreno, están a la vista. Según los informes, la adolescente manifiesta los síntomas característicos de un abuso, angustia y estrés postraumático, entre otros.
Aunque la imputación que pesa sobre Gutiérrez es grave, no está privado de la libertad. Por órdenes superiores, fue trasladado a otras localidades del interior. No realizaría un trabajo de pastoral pero sí administrativo. La defensa aún puede apelar la decisión del juez pero en caso de no apelar, se confirma la elevación a juicio y en los próximos meses se fijaría fecha para el debate. Entonces, Gutiérrez se sentará en el banquillo de los acusados y enfrentará el proceso en su contra.

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